DECIMA DESDICHA.

Imagen

 

Es la grandeza que posee el fútbol. Es la realidad de este deporte, enmarcado en tan solo un partido, que lo hace ser un espectáculo capaz de localizar la atención de todo el planeta.
La final de la Liga de Campeones, no defraudó a los corazones y el suspense. No oculto su verdadera razón de ser y engendró un cumulo de sensaciones efervescentes cuando, en el cartel, se inscriben los dos equipos de la capital española. Era el momento de la Historia, ese que nadie desea perderse, para unos por décima vez y para los otros por primera.
Y esa, quizás fuera la idea con la que se levantara ese día Diego Costa. El delantero no actuó mas de nueve minutos, justo cuando se vio que no estaba para tan importantes obra, desdiciendo a su entrenador cuando este dijera que nadie saltaría al campo si no estaba al 100%. La decisión de gastar un cartucho en tan corto estado de tiempo, lastraría el destino del partido que utilizo 120 minutos para buscar su desenlace.

Ahogado en su respiración, los de Simeone, terminaron exhaustos. Medio equipo cojeando y sin fuerza moral ni física para tan importante tarea.
El Madrid, mejor en los momentos claves del choche, no hizo mas que lo que lo exigido por el guión de un partido, sin tácticas y con la pierna fuerte que una final precisa.

De inicio, Ancelotti descolocaría su centro del campo con la entrada en el once de Khedira. Inoperante la maquinaria en mano de un jugador no nacido para mover los pensamientos de la maquina de ningún equipo. Los cambios impuestos por el transcurso del duelo, fueron lo único interesante que preparó el italiano a modo de lección táctica, en la inercia que la Final fuera dictando, una vez que Godin, el “goleador de los momentos importantes”, agradeciera una mala salida de Casillas, en casi, su única exigencia de la noche.
Marcelo e Isco, hirieron de muerte a los “colchoneros”, y Ramos, otro goleador de los momentos importantes, aprovecho la alargada del partido para , tras perder la marca de Tiago, cabecear, a la red cuando el joyero ya se acercaba para grabar Atlético en la orejona. Fue en el 93 y medio , de córner.
Otra desgracia atlética como la de Bruselas se comenzaba a redactar, justo cuando el destino te quita lo que casi rozas. Esta vez no hubo otro partido de desempate, pero como si lo hubiera. En la prorroga, el Madrid destrozo a su rival, con la fuerza que te da la remontada de lo imposible.
Con los laterales en muletas, los de Simeone, sin refresco para sacar la pelota, armaron en su desdicha con el coraje que imprime el argentino. Pero eso en las grandes citas, cuenta, pero no lo suficiente.

Para entonces ya se sabia el final. Bale, Marcelo y Ronaldo, hicieron sangre, sin perdón ante la mirada y la falta de fuerzas de un equipo que dejo su corazón en el verde de la noche lisboeta.

La décima, ese sueño para el que se ha edificado la millonaria plantilla blanca en la ultimas temporadas, se firmó bajo la amargura de un rival y el derecho que da ser mas fuerte. La desdicha se vistió de roja y blanca, mientras la gloria, la que deja secuelas en las leyendas, ya esta para el rey de Europa.
Una prueba mas de lo grande que es el fútbol, ese deporte que consigue pasiones que encuentran corazones, pero que la lógica se empeña en engrandecer.

 

Imagen

 

 

Anuncios

Un pensamiento en “DECIMA DESDICHA.

  1. Nadie como tú sabe definir lo ocurrido en una crónica muy entretenida. Solo destacar lo grande que estuvieron las dos aficiones. Por lo demás, ya lo has dicho… EL FUTBOL ECLIPSO LAS EUROPEAS.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s