BRASIL 2014 ILUSIONES.

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En el país del balón por antonomasia. En la Sudamérica de los extremos, donde el progreso se vive a paso de subdesarrollo, la selección española defiende su trono, ante el acecho de los siete reinos.
Convencida en su idea, con la filosofía de la marca propia como dogma, España, envida un órdago de campeona en una edición mundialista donde más que nunca , el apodo de favorita lo lleva en propiedad.
Pocos cambios en el bloque, escaso fuelle por las exigencias competitivas de un negocio que genera primas exorbitadas por ser campeones, los escogidos por Del Bosque, emprenden la exigencia carioca con la anfitriona como principal antagonista. Brasil, esa selección a la que siempre se le espera y nunca se le deja de exigir equivalencias de campeón, vive en el sin vivir de no defraudar a su torcida, más exigente que nunca, mas revuelta que nunca y que especula con una asonada enorme si su equipo no levanta el trofeo.

Brasil, nación, vive al filo de los disturbios que organiza la diferencia hercúlea entre el gasto que su gobierno ha dejado entre las clases más bajas y la organización de tan espectacular torneo. Derrotas de su selección, decaerían el ánimo, como poco.

La clásica de estas citas espera a los de siempre, aparte de la Roja; que comienza reviviendo la final de 2010 ante Holanda; Alemania, Italia, Argentina, Inglaterra y la resurgida Francia, pesan por su historia y por su potencia, Portugal, Uruguay, Colombia se visten de segundonas de lujo para un torneo que durante un mes, acapara toda la audiencia de un planeta con forma de balón.
Es el futbol, el opio de un pueblo que emite sensaciones contrapuestas cuando su color está en juego. El orgullo de nación se mezcla con el juego de la realidad para sacar el engrandecimiento patriótico de cada vecino.

A la espera de estrellas que renueven su estimación, de un dios que opaque la imagen de Maradona, o tome el relevo de Pele, la masa busca su ídolo en los Mesi, Neymar, Ronaldo, Rakitic, Diego Costa, Ozzil … Para un trono demasiado tiempo vacío.

Brasil 2014, rueda ya para renovar el trofeo por parte española, no volver a vivir el Maracanazo brasileño, acabar con la desdicha holandesa, el regreso argentino, la maquina alemana, el “por fin” inglés, todos anhelos que se alejan del propio deporte, para pasar a ser una necesidad. Para pasar a ser un asunto de estado. Es la Historia.

 

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