Quienes somos y a donde vamos.

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Me alegré doblemente de la derrota tras la prorroga y el lanzamiento de los penaltis, que se llevó el PSV en el Calderon, no solo por ser merecida y lograse el Atlético de Madrid apearlos de la Champions en la noche de ayer, también por la deshonrosa actuación de parte de sus hinchas en el centro de Madrid.

Escaparate mundial, la competición europea de mayor rango, pone millones de ojos no solo en los noventa minutos en los que se mueble la pelota, lo que rodea en los preámbulos y a la caída del telón, engatusa y deja mella en millones de aficionados que vorazmente nos atiborramos con los mil detalles que nos vende el torneo.

En la plaza mayor de Madrid, lo opulentos Holandeses que sacaron tiempo, afición y dinero para viajar hasta España, no encontraron mejor manera para gastar el período hasta en comienzo del partido, (aparte de castigar su hígado con abundante cerveza-), con otro entretenimiento mejor, que lanzarle monedas a unas mujeres rumanas que creyeron encontrar su mana en tan opulenta clientela.

Los elegantes jóvenes holandeses, llegaron a quemar frente a la cara de las mujeres, un billete de 5 euros y a cambio de las monedas que gentilmente les proporcionaban, les invitaron a que hicieran flexiones o bailasen para ellos.

Todo un acto de hombría como se puede apreciar, así como una manera de dejar marcado el territorio y que sepan quién manda en el mundo, el fuerte.

El hecho de que seamos capaces de crear actos tan insoportables no solo en el mismo centro de una ciudad como Madrid, si no en cualquier otro sitio, dice mucho de por dónde va la humanidad y el respeto por los más débiles. De nada sirve cualquier argumento educativo contra actitudes como las que nos ofrecieron los seguidores holandeses.

Con mucha seguridad, los padres de estos estupendos jóvenes, habrán gastado muchos Euros en la enseñanza de sus hijos. Con certeza, serán chicos que poseen todos los medios para ser garantes de la libertad y la democracia, emergentes de los poderes respetuosos que un moderno país centro europeo propone en su doctrina.

Eso sí, sin que se manche ese status de superioridad.

Menos mal que la policía cortó de inmediato tan denigrante fiesta. Se llevó de inmediato a las mujeres de la escena y dejó que la juventud continuara en su suerte opulenta de nacer a favor de corriente.

Luego, Juan Fran les estampó a ellos sus monedas en la cara a modo de deportiva victoria que humanamente no conforma.

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