El partido de siempre.

Diezmado por la distancia en el inventario clasificatorio, el sempiterno partido entre el Barcelona y  Real Madrid de este sábado, evoca como siempre los sentimientos encontrados de un combate perpetuamente tan lejos de lo deportivo, como cercano al futbol en sí.
La antipatía entre ambos y sus aficiones, hace de este partido en las nubes del plantel futbolero, organizar otro encuentro del siglo, con la consabida aceleración en medios, opiniones y subterfugios deportivos del planeta.
Casi en los rescoldos de la liga, alejado por un desierto de puntos, de su rival eterno, el Barça, vive en, uno más, de sus mejores años. Enérgico en Europa con invocación a distinguido, el cuadro catalán se cuelga, como cada día en la oficina, la credencial de favorito mientras en la otra parte de la “cancha”, se estrena como entrenador en la cúspide de la observación mediática, Zidane, esa leyenda de pasión merengue, aspirante a prototipo de entrenador moderno.
Los diez de distancia no cuentan en un partido Barcelona-Madrid. No hay excusa de puntos, ni temporada en blanco; (aún queda el salvavidas Champioms), premura merengue, en un año de desgracia con nombres como Benitez y Cheryshevz a modo de  etiquetas del desastre al que parece haberse asociado la entidad madrileña.  Este es simplemente “el partido”.

Es un Barça Madrid, ese choque de estilos y egos que promocionan televisiones y radios para agrandar ese negocio que todo lo para.
No es poca cosa que en los banquillos de ambos equipos se midan viejas glorias de otros partidos como este. Luis Enrique y Zidane, también se las tuvieran vestidos de corto en el pasado. Ahora el asturiano sale con la ventaja de un ganador , mientras que, el de Francia, lo tiene todo por demostrar, cosa que en verdad aumenta el morbo de un partido, donde la crema la ponen los mejores que puedan alinearse en estos momentos en el escenario de los sueños , ese en el que se han convertido los dos más llamativos equipos en el planeta.
Será baja en la defensa merengue, Varane. Casemiro hará de paragolpes de sus centrales, y Kross jugará donde lo viene haciendo con Zinedine, donde menos vigilancia tiene que prometer.  La tripleta de arriba, esa BBC (Bale, Benzema, Cristiano),  a la que prometiera fidelidad el técnico francés.
Sin secretos, el Madrid vivirá el que puede ser su primer juicio de la temporada. Como si cada partido para este Madrid no lo fuera, tan elevado en la exigencia que ni ganando contenta.
En la casa culé, calma y confianza como un ser superior. Auto convencidos de que se trata, como siempre de un encuentro diferente como excusa para olvidar, por un rato,  la ventaja que le aporta la tabla y otro título más en zurrón de estos locos años catalanes. El homenaje a Johan Cruyff, en tan señalado día, pone mas corazón . También mas motivos blaugrana.
Equipo de gala para una tarde de gala, ataque de gala, MSN, ( Messi, Suarez, Neymar), trio que envenena cualquier defensa.
Es el partido, el momento de curar o dañar, de saber quién es cada cual y el que mide, más al Madrid, a los eternos enfrentados, a los de siempre. Es el partido de siempre.

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