El miedo.

Atenazados por el futuro, el ser humano ha estado siempre pendiente de lo que le queda por vivir. La sensación de vacío que siempre nos ha producido lo que nos sucederá mas adelante ha atenazado desde que tenemos consciencia. Necesitamos pensar que estamos seguros, que los nuestros viven dentro de esa seguridad y tramitar garantías que sean del todo creíbles para nuestra y su estabilidad, tanto emocional como corporal.

La crisis en la que nos metieron nuestros poderosos, nos genero pánico, nos insuflo miedo al no saber donde tendría el final. Ese miedo, nos atenazó tanto que nos hizo mas pobres, no solo de espíritu, también de convicciones y de clases. La mal llamada crisis, no ha sido sino una excusa para organizar las sociedades capitalistas en clases mas distanciadas, en las que el poderoso apela al poder perpetuo acumulando mas riqueza, y el pobre especula con la pobreza como salida a una asfixiante sensación de capacidad recuperadora.

La salida por la que nos han enseñado la luz de recuperación, no es mas que una salida de nuestro recorte y amontonamiento de miedos : a la perdida de poder adquisitivo, a la perdida de capacidad de consumo, a la perdida de comodidad y capacidad así como esa perdida de clase adquirida con una burbuja creada por y para ellos de la que ahora nos culpan.

A esas perdidas, y sin ningún tipo a anestesia, se han sumado otras perdidas con grado mas alto de dureza y que consentimos dentro de ese miedo amenazador que nos han impuesto. Se trata de esa perdida de derechos. Perdida de capacidad para alzar la voz por todo lo que con anterioridad hemos luchado y por lo que ahora nos ahoga protestar ante el miedo paralizante de la sociedad actual. Nada atenaza mas que el pánico en las situaciones limites  y nada hace mas paralizada una sociedad, que la perdida de capacidad de respuesta ante el miedo a perder : posición, trabajo, comodidad y garantías, sin olvidar los derechos.

Trabajamos por menos dinero, la sanidad ha perdido efectividad, las protecciones peligran y las garantías tiemblan mientras seguimos organizando gobernantes que no influyen en mejoras sustanciales, amparados en una recuperación a base de nuestros esfuerzos en perdidas. Al mismo tiempo, las voces discordantes y salidas reales no son mas que extremos amparados en las esquinas del sistema que viajan entre la ultraderecha y la ultra izquierda que al mismo tiempo genera mas miedo.

Anoche, en Madrid, y según informan medios, un elevado tanto por ciento de personas prefirieron no salir a ver, con sus hijos, la tradicional noche de reyes con su cabalgata.

El miedo a un atentado, los dejo en sus hogares. Se trata de ese medio que nos llega desde el terrorismo. Ese miedo que hizo que la presencia de los reyes Magos, fuera una exhibición de protección policial para sus asistentes.

Mas miedo, para todos. Otro tipo de miedo que implica un mundo lleno de eso, de miedo.

 

 

 

 

Llego el comandante y mando parar.

La Historia genera personajes en los que mirarse.
Dice hoy Mauricio Vicent en El Pais, del reciente fallecido Fidel Castro, que se fue un “líder autoritario o tirano sin más para media humanidad, leyenda revolucionaria y azote del imperialismo yanqui para los más desposeídos y la izquierda militante, sin duda una definición en la que mirar el verdadero sentido de un personaje que marcara la reciente Historia de nuestra humanidad.

Describir aquí la trayectoria, buena o mala, pendiente del catalejo ideario que cada uno aporte de Castro, no es intención de quien emite estas lineas.
Veía esta mañana la indiferencia de muchos y la importancia que le dan al personaje otros.
Para quienes lo ven como un dictador, es solo eso, alguien que cerrado al sentimiento global del capitalismo condenó a once millones de personas en un país hasta el punto de retrasar su progreso muchos años al actual.
Para la otra parte, es quien se enfrentara al mandato e idearios que los países mas ricos desean imponer a los mas débiles.

Como quiera, cuando el 8 de enero de 1959, Fidel Castro entrara triunfal en La Habana, se creo una leyenda que ha marcado parte del ultimo siglo y el inicio de este, originando uno de los personajes mas importantes, mas odiado o loado, de los tiempos recientes.

Fidel, ese amigo de otro mito Ernesto “Che Guevara”, fue el revolucionario de una época, fue el resistente con unas ideas contra el poder abusador , pero al mismo tiempo se volcó en llegar a ser el autoritario aparcado en el comunismo mas rancio que perdiera el significado que se llevara la caída de aquel muro en Berlin.

Resistente a sus ideas, amante de escucharse así mismo y de las proclamas de horas de discurso, generó una filosofía propia que ha dejado a Cuba en un momento de su historia en el que debe saber, si seguir por el camino marcado por quien ahora nos ha dejado, o iniciar esa apertura que para tantos es necesaria.

Se trata de ese momento en el que la Historia generará otros personajes en los que mirarse.

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El 3 de Octubre de 1965, en La Habana, Fidel Castro hizo pública una carta leyéndola ante los asistentes a uno de sus discursos. El ella, el Che, se despedía de él ante su eminente partida hasta Bolivia, donde encontró su tráfico final, en Octubre de 1967; en ella Ernesto escriba:
“Que si me llega la hora definitiva bajo otros cielos, mi último pensamiento, será para este pueblo y especialmente para ti”.
El guerrillero, termino sus días a manos de soldados bolivianos, Fidel continuo hasta ayer como guerrillero para unos y dictador para otros.

Desgracias.

españa-sin-gobierno-1024x321Lo cierto es que a Joaquin, le importan un pedo de violinista toda y cada una de las reuniones que tengan los líderes políticos de este país para formar gobierno.
Desde hace más de cincuenta días, a Joaquin toda la música de los pactos le suena como podría sonar una chirigota gaditana a un esquimal. Sencillamente tiene otras prioridades, otras muchas más cosas en las que pensar.
Joaquin, que a sus 43 años conoció lo que significaba no tener trabajo, pasa sus días mirando ofertas de empleo por internet, Se pisotea el centro de su ciudad dejando su curriculum en cualquier negocio en los que en muchos casos lo tendrán por triplicado.
Atrás quedaron los primeros meses y las llamadas a sus amigos más cercanos por si caía algo con el boca a boca. O las visitas al Inem en busca de ofertas que no existieran. O incluso la desesperada puerta a puerta por todos los polígonos industriales de su ciudad.
Ahora, cuando resta poco tiempo para que su 48 cumpleaños le llegue, Joaquin se siente cansado, abatido y hasta inservible.
Es como si a su edad se hubiera quedado fuera de la realidad laboral en el más oscuro halo.
Alejado de toda recuperación de empleo que se pregona, Joaquin tiene que vivir la humillación de volver a pasar por las empresas a las que ya ha pedido varias veces empleo, para que le sellen un pergamino. Con él, justificará su búsqueda baldía de ministerio que le saque de su cero. Sin esos timbres, no puede optar a los cuatrocientos €uros con los que debe subsistir.
A Joaquin, le importa un pedo de violinista lo que tenga que “ordenar” Pablo Iglesias, todo lo que tenga que ofrecer Pedro Sanchez, las mediaciones de Rivera o incluso el inmovilismo de cesar que vive el presidente Rajoy. A Joaquin, los más de cincuenta días que han transcurrido desde las elecciones, se les han sumado a los años de desgracia en que callera cuando comenzó a ser un parado por encima de cuarenta años, una desgracia que como otra cualquiera viene sin evitarla, sin merecerla. Como no merece tanta mediocridad política con la que le ha tocado coexistir.

IGUALES.

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Uno, que ha visto junto a su abuelo el entierro de Franco por la tele, en blanco y negro, como por entonces era España, recuerda cual acontecimiento miedoso de aquella fecha, grabado en la retina como uno de los más grandes de su vida. No es que por aquella fecha la conciencia precoz de un niño de seis años, pudiera avivar efectos contra nada. Lo que en verdad prevalece de aquella imagen en mis recuerdos, es la mirada de mi abuelo. Su falta de pestañeo y fijación en lo que la enorme televisión emitía y su rostro de una preocupación extraordinaria, translucían un elevado número de emociones que solo con el tiempo he llegado a comprender. La vida de mi abuelo, con su madurez en plena guerra y postguerra civil, se resumía en el miedo que le atenazaba, mientras veía desfilar el ataúd de alguien que tanto influyera en la vida de toda su familia y en la suya propia.

Desde aquel mes de noviembre de 1975 hasta este enero de 2016, esta España no la conoce casi nadie. En su afortunada andadura, hemos ganado hasta un mundial de futbol (!), hecho que ya dice mucho de nuestra evolución. Disfrutamos de una Democracia que nos acoge a todos, incluso a los que pretenden aprovecharse de ella para desvincularse. Hemos tenido una mejor o peor transición, que nos ha llevado a este punto, en el que nos disponemos a gobernarnos apoyándonos unos con otros por mandato de las urnas. Hemos terminado con el terrorismo y hemos recortado, no del todo, la diferencia que nos separa del norte de Europa.
En definitiva, muchas cosas que hacen de España una nación capaz de todo lo bueno y de todo lo malo. De lo malo sobre todo.
El español, que tuvo que resetearse con aquel ataúd, aún no es el verdadero sistema de garantías que a estas alturas nos merecemos. Me vino esta idea a la mente, justo ayer, cuando veía en televisión, a la hermana de nuestro Rey, sentada ante un Tribunal, para ser juzgada por delitos contra Hacienda. O sea, contra todos, a pesar de lo que diga una abogada del Estado que allí la defendía.

Es el más claro ejemplo de lo que digo en cuanto a nuestra evolución, que nos ha traído en cuarenta años, a ver a toda una infanta juzgada, junto a su marido, por graves delitos de corrupción e impuestos, al mismo tiempo que los garantes de la justicia que nos representan, buscan la inocencia de la “hermana real”, maniobrando de manera muy complicada de ser entendida, contradiciendo su verdadera labor.
Cuando en realidad superemos las castas y comprendamos que nadie es más que nadie y que Hacienda si somos todos, habremos cerrado el círculo. Eso sí, por el camino deben quedarse otro tipo de ataúdes, por muy perplejos que nos quedemos.

JUSTICIA Y PUEBLOS

La justicia esta al alcance de los pueblos. Los mismos pueblos que han organizado sus estructuras para poder burlarla, para enriquecer egos propios por encima de la realidad que le rodea.

Es la realidad de este poderoso mundo que se mueve por la necesidad de la opulencia. Incluso las religiones presentan esa avaricia para cambiar su manera y forma de existir con el único sentido de profundizar en sus ganancias para ser mas grandes.

Los gobiernos nos hacen creer que nuestro voto decide el ritmo de nuestras democracias, pero en realidad son los poderes económicos quien mueven nuestro mundo.

La justicia como tal, se encuentra al alcance de los pueblos, pero solo se queda ahí. El alcance se hace a cada paso mas lejano.

No hay tal justicia mientras las trabas que se presentan son obstáculos a cada vez mas insalvables.

Cuando la propia riqueza organiza crisis en las que se dejan libertades y estas pérdidas se presentan como necesidades de ajustes, no es el pueblo el que participa ni decide el camino a tomar. Mientras, los gobiernos se desdicen para tomar el camino de un mercado que le merma por la deuda, aquella que estrangula derechos y que genera diferencias. 

No es libertad plena la que presenta un sentimiento de culpa a sus ciudadanos necesitados, por plantear la vida por encima de sus posibilidades, esas mismas que se le presentasen como logros de una política equivocada que solo presagiaba un final trágico.

No es justicia la que no pena tan malas gestiones, las que se dejan por el camino miles de oportunidades para saldar cuentas con los verdaderos culpables amparados en la mas loca de las especulaciones.

El corrompido sistema solo genera recortes para el pago de la parte baja en la piramide, mientras el pico nota a cada paso, una recuperación basada en el sufrimiento de los débiles y necesitados.

El populismo, aprovechado de situaciones adversa, no presenta mas candidatura que la propaganda inalcanzable, mientras no se encuentra la raza política que nos enseñe el camino de la honradez, de poner por delante el beneficio de ciudadanos por encima del poder, de ese PODER que solo entiende de mas producción de mas dinero, de mas consumo y de menos bienestar para que la necesidad vuelva a generar mas dinero, mas especulación, mas ansiedad y otro ciclo en el que pernoctaran derechos adquiridos con sangre.

Cuando un país y su sociedad, cuando el mundo sepa encaminarse para salvarse sin tener que pasar por encima de quienes lo sustenta, habrá dado un paso enorme para encontrar la vereda a la verdadera democracia, esa en la que en realidad todos seamos iguales y la salvaguarda de lo derechos sean tan importantes como el capital que la mueve.

El equilibrio entre ambas cosas es lo hay que exigir a los gobernantes, ni mas, pero tampoco menos.

CALABOBOS.

Que, con lo que esta cayendo en los asuntos de corrupción, no obligue a que los políticos se pongan de acuerdo a la hora de promover leyes para que, casos como los robos a los que estamos siendo sometidos, ni siquiera pasen por la cabeza de cualquier servidor público, solo es una maldita tomadura de pelo. O lo que viene a ser lo mismo, el tratar al contribuyente como “jilipollas”.
Si de verdad existe alguien que no sepa la realidad en el fondo de la cuestión, me gustaría llamarle, desde aquí, ingenuo como poco.
Es lamentable ver al mismo Presidente de la nación, escudado en una recuperación solo numérica de la economía, como se borra de sus obligaciones como compareciente, en un pleno en el Congreso para aclarar, lo más blanco posible, todos los detalles de sospecha, que en este momento caen, no solo sobre él, si no, también sobre toda la clase de gobernantes que nos prometen cosas cada cuatro años.
No hay ningún gobierno, en la Historia de nuestra democracia que se haya interesado por dotar de medios a la Justicia para poder atacar estos métodos que, con cualquier color de gobernantes en el poder, se suceden como la lluvia en un otoño gallego. Calando, acostumbrándonos a ello. Calabobos.
Del mismo modo, no existen más que medidas que se quedan en notas de B.O.E., que solo supuran heridas de votantes perpetuos, mientras que la paupérrima situación ideológica se une a la desesperanza promovida por la mala gestión de una crisis engendrada en las entrañas de la avaricia, para que simulacros de políticos con mucha palabra y poca idea, se hagan con los corazones de votantes de un desastre.
Cataclismo de un conglomerado en una sociedad, que pierde identidad política a cada caso de desesperanza ladrona de tanto cobijo de enterados de lo público.
EL español ha sido pillo por naturaleza. Perdimos imperios por ello. Desechamos la historia de un pueblo que colonizara un continente por ello. No en vano, trabajar para el estado es lo más agradable de una sociedad en la que lo Publico, es sinónimo de barra libre, de fuente inagotable de dinero fácil y sencillo, al mismo tiempo que contribuir al erario es sinónimo de idiotez.
La misma idiotez que tenemos al soportar tanto cabronazo.